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lunes, 27 de enero de 2014

Chandigarh, India


Mis primeras impresiones son gratas en Chandigarh. Fui recibida por una familia muy amable y lo primero que hice fue ducharme. Luego de ello me vestí rápidamente pues al parecer no es problema el no tener agua caliente para ducharse, por lo demás disfruté de esa ducha, la necesitaba. Cuando estuve lista me acomodé en la cama y mi huesped me ofreció comida. Comí con mucho apetito esos  tallarines que me parecieron una delicia. Eran, eso sí, demasiado picantes para mi paladar. 
Luego me dispuse a dormir un rato ya que el cansancio estaba cerrando mis ojos. Hay que considerar que 33 horas de viajes son difíciles de evadir. El cuerpo lo sabe y necesita dormir! ...

Después de un rato, después de mi siesta fuimos con mi guía turística a conocer el primer lugar agradable de mi viaje,  The Sukhna Lake. Un lago espectacular! No tengo palabras para describir la paz que se siente en ese lugar. El lago se veía hermoso y estaba rodeado de un parque en el cual tu puedes caminar alrededor del lago en forma completa. Como fuimos de noche no pudimos hacer ese recorrido. De todos modos no era necesario ya que caminamos como un kilómetro y la caminata fue agradable. En ese trayecto escuché hacia un costado un ruido extraño, como un quejido que me pareció preocupante. Era el sonido que hacemos las personas cuando nos estamos ahogando. Le pregunté a mi guía turística qué era eso. Cuando terminé mi pregunta vi a un hombre tendido en el piso, sobre el pasto y estaba respirando de ese modo. Yo tenía mis ojos grandes de la impresión y mi guía me dijo: Él está meditando, está haciendo yoga. No podía más que sentirme impresionada por su respuesta! Jamás imaginé que esa era la causa y reímos por mi falta de información. Por mi ignorancia occidental :)

Las calles o más bien las cuadras eran interminables. Me refiero a las distancias. Me llamó la atención que a pesar de ser noche se podía divisar claramente la existencia de muchos parques y áreas verdes bien extensas, algo que en mi ciudad natal, Concepción es impensado.

En la noche la familia se preparó para a hora del té. Un té hecho de leche con alguna especia muy fuerte más canela y azúcar. Me dieron a probar y me pareció exquisito, lleno de aroma. Fue en una taza pequeña, como de té de media tarde y unas galletas muy parecidas a las "criollitas" que venden en Chile pero menos azucaradas. Eso fue como a las 9 de la noche. Yo consideré que esa era la última comida pero no fue así. Vi que mi amiga mandó a comprar a su hermano algunas cosas que no entendí pues hablaban en su idioma, hindi.

Cuando su hermano regresó, ella comenzó a preparar comida. Vi varios ingredientes en un boll con pequeños recipientes llenos de especias de todos colores. Me asombró el uso que les dió en tan solo 20 minutos.

Preparó Arroz, porotos (frijoles) y una suerte de sopa de muchos vegetales cocidos que incluían una importante cantidad de ají, del cual no me informaron a tiempo.

Estuve con mi boca quemada de esa deliciosa comida por largo rato pero valió la pena...





Desde Doha a Nueva Delhi, tres horas de sufrimiento biológico

Si fuiste capaz de leer mi publicación anterior te lo agradezco, y agradezco tu tiempo! 

Ahora detallaré lo que ocurrió luego del suceso en el baño en el aeropuerto de Doha, ya que me encontraba rumbo a Nueva Delhi y luego a la ciudad a la que iba a pasar un mes, Chandigarh. 

Salí del baño y sólo quedaban dos horas de espera. Me dirigí a la compuerta de embarque y esperé durante un momento a que se desocupara algún asiento, por lo que así fue. Habían vuelos anteriores al mío en la misma compuerta y esa era la razón de que estuviese tan lleno de gente y de que no hubiesen asientos disponibles para la espera. Me senté y noté que alrededor mío también habían personas esperando la misma oportunidad. Todos ellos eran de India, y cómo no reconocerles si tienen todas esas personas la piel tan distintiva entre las otras personas que circulaban y que por lo general uno reconoce en fotografías, o reportajes, o incluso películas; esa piel tal grisácea que les distingue. Pero no era lo único, sino, además, su lenguaje y su tono de voz que a mí en lo personal me parece que estuviesen cantando y gritando. 

Me produjo relajo ver la escena en general ya que me daba a entender que estaba en el lugar indicado esperando el vuelo apropiado. No olvidemos que desde Argentina es que ya sólo dependía de mis conocimientos del idioma inglés y nada más. El aeropuerto estaba repleto de carteles que decían cosas en Inglés y en árabe y como árabe nunca supe entonces a defenderse con el inglés que agradeceré eternamente a mi madre me quiso incluir durante mi escolaridad. 

Anunciaron el número de mi vuelo y no me di cuenta cuan rápido pasaron los minutos hasta ese punto así que abordé y busqué mi asiento rápidamente. Tenía curiosidad por el avión pues el anterior tenía unas medidas insospechadas para mí. Era un coloso que triplicaba la medida de los aviones que conozco en Chile. Éste era grande pero no tanto como el anterior. Eso si, era muy moderno e implementado con la misma tecnología. Cuando cerraron las compuertas comencé a sentirme mal, muy mal. Estaba mareada. Una chica india se sentó a mi lado. Debía tener no más de 35 años y notó mi malestar pero no me dijo nada. Comencé a sentir olores, muchos olores y muy fuertes, casi imposibles para mis fosas nasales. Empeoró cuando las azafatas comenzaron a repartir comida. Me había quedado dormida hace media hora y me despertaron para ofrecerme comida y no la quise. La azafata me preguntó si estaba bien y le dije que me sentía mareada, pero que durmiendo se me pasaría el malestar. La chica de al lado le dijo que me veía muy pálida. Cerré mis ojos nuevamente y al rato regresó la misma azafata para preguntarme si todo estaba ok. Le dije que sentía el mismo malestar y prefería no hablar y tratar de dormir el resto del viaje. Me pasó la servilleta de la comida y luego otra más. Esas servilletas son húmedas y con olor a limón por lo que me ayudaron a cubrir mi cara y a respirar el olor a limón en vez del olor a condimentos y olor de las personas que estaban en la cabina, que en su mayoría, por no decir, 90 % eran de india, que es lo que vi antes de sentarme. 
Sentí la mirada de las personas de en frente y al parecer me desmayé el resto del viaje o me dormí. Hasta el día de hoy no lo sé.  Desperté cuando escuché el anuncio de aterrizaje. Entendí que las luces las habían apagado durante mi desmayo - siesta y que en ese instante las encendieron nuevamente. Me saqué las toallitas servilletas de la cara y me sentí mejor, creo que más acostumbrada a los olores y abrí la ventanilla para ver que estabamos sobre una ciudad grisácea y con nubes que no me dejaban verla muy bien. Estaba amaneciendo. Al ver el cielo de ese color, con esas nubes que parecían neblina tuve una extraña sensación de eternidad; algo que hasta el día de hoy (19/04/2015) no puedo explicar. Me preguntaba qué estaría haciendo mi familia en casa. La diferencia horaria es de 9 horas con Chile, es decir, ellos debían estar preparándose para dormir y yo ya estaba en el futuro! xD


La llegada a India: Indira Gandhi international airport, Nueva Delhi y Chandigarh

El avión descendió completamente y sentí frío. En mi país estábamos con unos 27 a 30 grados Celsius y acá sentí no más de 10 grados. Al menos estaba asegurada con la ropa adecuada que me permitía estar en el límite de lo helado y el calor corporal. Me bajé del avión y lo único que se divisaba era una densa neblina, entre los ventanales. Seguí las señales y lo que indicaban las personas. El aeropuerto era extenso. Llegué a una especie de subida, me llamó la atención que ese lugar estaba alfombrado. Era una zona de seguridad y había como cubículos en el cual se debía entrar. Una mujer me llamó y me dijo que dejara mis cosas pasar por la máquina. Luego al interior del cubículo me pidió estirara mis brazos y comenzó a chequear si llevaba algo más. Creo que la revisión fue demasiada  pues no paraba de toquetear  (X_x). Luego de unos minutos y de hacer  preguntas por mil que le respondí, me pidió sacar los zapatos y lo hice, siguió chequeando hasta debajo de mis calcetines. Luego me dijo- pase! 
Debí bajar una escaleras y hacer una fila en una sala que recuerdo por sus tonos metálicos. Cuando llegué a un mesón un señor me pidió mis documentos. Me preguntó cuanto tiempo estaría en India y el motivo de mi visita. Le dije y luego marcó mi pasaporte. Me sonrió y me dijo "Bienvenida a India". Yo sólo pude sonreír..    :D

Seguí mi camino y fui a preguntar por mis maletas ya que conectaría en un vuelo doméstico con otra aerolínea llamada "Jet airways" y no sabía si seguirían la ruta o debía obtenerlas ahí en Delhi. Me dijeron que no me preocupara ya que se irían directamente al otro vuelo por lo que caminé hacia las lineas que indicaban vuelos internos. Fue cuestión de más de 20 minutos caminando y me encontraba con halls completamente vacíos pero lindos. Espacios muy extensos de piso alfombrado e incluso cintas en horizontal que ayudaban a evitar el caminar extenso. Eso me llamó mucho la atención. Llegué a la compuerta que me correspondía y estaba vacío. Mi próximo vuelo era en 1 hora. Esperé y no había más personas. Luego de un rato comenzaron a aparecer. El problema era que el vuelo estaba demorado, por más de dos horas. Era a las 12:15 y llegó a las 2:45 pm. Me pareció una locura por la espera, la paciencia, la demora en la información y por encontrarme luego con tamaño avión con características tan especiales!!!
Se trataba de un Jet muy especial. Me pareció al abordarlo que estaba arriba de un bus interurbano en Chile. Es más, parecía que incluso los buses interurbanos en mi país tenían más espacio que este avión. Las personas cuando subieron también sufrieron una especie de ataque de risa colectivo debido a lo especial que resultó la nave  (tan pequeña) luego de una larga y angustiosa espera. A duras penas había espacio para caminar en el pasillo. Los asientos estaban dispuestos en parejas, y las maletas de mano con suerte cabían sobre nuestras cabezas. 
Me senté y vi que las personas que subían al avión tenían la misma sonrisa de sorpresa que yo por las cualidades de la nave. Me acomodé, y como mi asiento estaba al lado de la ventana me puse a ver lo que ocurría afuera. Me aterré al ver la hélice justo al lado de mi cabeza, y al encender el motor del avión fue aún más aterrador por el sonido y la prueba irrefutable de que si algo sucedía en el aire mi cabeza rodaría por la mitad jejeje.....

Luego de 45 minutos de vuelo con ese ruido estruendoso en mi lado izquierdo, generado por esa poco confiable hélice, el avión aterrizó. Sentí alivio. Bajé y me encontré con un aeropuerto bastante pequeño. Me dirigí a buscar mis maletas y luego salí a la espera de mi amiga que iría a buscarme. Esperé unos minutos y no la vi. La batería de mi celular estaba casi muerta así que memoricé su número y vi a una señora que esperaba a alguien también. Le pedí por favor si me prestaba su celular para llamar a mi amiga y la señora muy amable me dijo que sí, que ningún problema. Cuando llamé a mi amiga, ella venía en camino pero el problema era el tráfico. Esperé media hora más y llegó. Cuando nos fuimos comencé a divisar la ciudad y lo que más me llamó la atención era la cantidad de vehículos y evidentemente el sentido del tráfico. Yo sabía con anterioridad sobre esto pero saber y vivirlo, eso es muy distinto. 


domingo, 26 de enero de 2014

En el aeropuerto de Doha, un paso de Occidente a Oriente


Voy de camino a la ciudad de Chandigarh, en India y debí hacer escala en Qatar, específicamente en Doha. Hice una escala en ese aeropuerto y hay tanto detalle que contar, como el hecho de que media hora antes de aterrizar nos avisara la azafata que ya estábamos llegando, que debíamos despertar y que nos preparáramos. Divisé a través de la ventanilla un monstruo urbano que me dejó atónita! .. una hora antes chequeaba a través de la ventana y lo único que se distinguía en medio de la semi oscuridad era un paisaje café claro que probablemente era sólo desierto. El monstruo urbano era tan colorido y gigante como nunca vi antes. Lo más grande que vi en mi país, Chile, siempre fueron edificios de tamaños medios que no excedían los treinta y algo pisos. 



Estábamos muy arriba y parecía que el avión toparía con la cima de esos gigantes de acero y concreto llenos de color y de formas arquitectónicas que peleaban entre sí para destacarse. El avión comenzó a girar y girar durante 30 minutos. Luego de ello al parecer íbamos a descender y a pesar de llevar su buen momento en ello las edificaciones parecían aún monumentales. Al parecer encontrarme en uno de los países más ricos del mundo también demostraba que incluso un aeropuerto lo podía demostrar. 


El avión aterrizó y finalmente se detuvo. El edificio no se encontraba cerca y lo que vi al descender fue un bus muy similar, por no decir, del mismo tamaño que los del transantiago  en el cual debía subir para que nos llevara a la entrada adecuada según nuestro color de ticket de vuelo. Yo tenía el color amarillo. Habían anaranjados y además morados. El bus recorrió a una velocidad promedio de 45 kilómetros por hora, aproximadamente 30 minutos antes de llegar a la primera puerta que le correspondía a  los morados, probablemente primera clase según lo que recuerdo, luego, 10 minutos más tarde  los naranjos y finalmente los amarillos. La cantidad de personas que venían en el avión era de aproximadamente 300 por lo que no me extraña el haber visto como 3 o 4 buses al descender. Yo subí al 2. Conté más de 70 compuertas en las que veía se bajaba mucha gente así como luego nos tocaría a nosotros. Probablemente serían más y más. Me bajé en la compuerta que indicaba mi color y me encontré con una sala de demasiadas personas, demasiados colores, demasiados olores y lo más impactante, demasiados idiomas. Sentí estar en una especie de encuentro mundial y una sensación extraña  me invadió. Me sentí abrumada.


Hice la fila para las personas de ticket amarillo y vi que más adelante se les exigía sacarse los zapatos y objetos de metal incluso ínfimos. Hice lo mismo y finalmente me tocó el turno. Yo llevaba mi mochila y mi maleta más pequeña en cabina. Una mujer musulmana, por su turbante alrededor de su cabello, pero con su cara descubierta, con rasgos asiáticos, me frenó de lleno y me preguntó por una cartera que llevaba al interior de mi blusa pues se marcó como metal en el detector. 
Le dije que era dinero y en forma brutal me preguntó nuevamente si era eso y le respondí que sí sin dudarlo. Me recomendó que lo mostrara y le dijera cuanto era y calculé  por lo que había sacado, con algo de nerviosismo pues su presencia era muy amenazante. Luego me preguntó por un bulto en el bolsillo de mi pantalón a lo cual le respondí lo mismo y lo chequeó por fuera con sus manos. Luego de ello me dejó pasar. Me sentí aliviada pero a su vez abusada y algo desmembrada y aturdida por el grado de agresividad con el cual actuó y creo que debe hacerlo, finalmente es su trabajo y una medida de seguridad necesaria. 

Tenía 5 horas de diferencia con mi próximo vuelo así que me dirigí a buscar la compuerta que correspondía a mi próxima salida a Nueva Delhi. Habían señales incluso con números sobre 100 compuertas, diría unas 200. Hay que imaginar que el bus se tardó aproximadamente 45 minutos en llegar, era como rodear mi ciudad natal, Concepción. Ese era el grosero tamaño del aeropuerto ... sí, ese era. Me demoré 10 minutos en llegar al lugar que me correspondía y estaba repleto de gente por lo que no había asiento. Busqué un lugar en el suelo como muchas personas que vi y además un enchufe para cargar mi celular ya que había señal wifi y quería decir que estaba bien o al menos ahí en ese lugar. 
De pronto y con tan largo viaje desde Argentina la necesidad de un baño y de "limpieza" me vino como una imperiosa urgencia por lo que tomé mis bolsos y busqué un baño. Llegué y estaba repleto de colores, de idiomas, de mujeres que parece que venían de todo el globo, tan distintas y tan diversas como jamás vi antes. Mientras se desocupaban los inodoros me dispuse a lavarme la cara. Mientras lo hacía llegó una mujer completamente de negro, musulmana. No se le veía más que sus ojos y se instaló a mi lado. No pude evitar el impacto emocional y social que eso causó en mí y al parecer en casi todas las féminas que estaban ahí en ese momento. Todas dirigían sus miradas hacia ella y yo seguí en mi labor, que incluso me hizo sentir desnuda ya que yo andaba sólo con una polera y un escote de groseras proporciones para ella, pensé. Sacó sus manos mientras yo notaba todas su acciones a través del espejo y luego se dispuso a lavarse la cara, algo que ni yo ni nadie pudo lograr captar, su cara, ya que lo hizo tan rápidamente, tan sutilmente y con tanta habilidad que nadie la notó. Subió su turbante de manera tal que nadie vio nada pero su movimiento fue muy, pero muy rápido. Creo que se sintió observada más de la cuenta por lo que luego de ello secó sus manos y se fue rauda del lugar. Ninguna de las presentes en esos momentos decía palabra, no había otra musulmana con esas características ahí en el baño y luego de su ida observé que todas tendimos a mirarnos, sin conocernos, sin saber el mismo idioma pude sentir que todas se sentían impactadas por la presencia de esa mujer y como un coro se noto el esboce de una sonrisa general de impacto junto con grandes ojos. 

Terminé mi labor de limpieza e higiene personal y me fui a esperar mi próximo vuelo a Nueva Delhi...